Dr. David López Capapé
Cirugía Ortopédica y Traumatología Deportiva

Pie cavo

Podemos considerar pie cavo a aquel con un arco interno elevado. Existe un espectro continuo entre un arco normal y diferentes grados de elevación del mismo. La mayoría de los pies cavos severos son fuente de dolores y patología.

Aunque hasta hace poco no se descubría la causa de un pie cavo patológico (denominándolo pie cavo idiopático), en la actualidad en muchos casos se descubre que el origen de la deformidad es una enfermedad neuromuscular. Una de las enfermedades que presenta deformidad del pie de este tipo es el síndrome de Charcot-Marie-Tooth. También los pacientes con poliomielitis en la infancia presentan pies cavos importantes. Además de estas y otras causas neurológicas, el pie cavo puede ser producido como consecuencia de un traumatismo severo de la pierna, el tobillo o el pie, que provoca directa o indirectamente la deformidad.

Por todo lo expuesto en los pacientes con pie cavo severo deben descartarse estas y otras causas, antes de etiquetarlos como pies cavos idiopáticos.

El diagnóstico de un pie cavo es clínico, aunque se apoya en estudios radiológicos. El aumento del arco puede deberse a varios motivos. Pueden existir un exceso de inclinación plantar del primer metatarsiano, desviación en cavo del talón, deformidad de los dedos en garra, rigidez de la fascia plantar o del tríceps sural.

Las radiografías deben realizarse en carga y en descarga. En ellas podemos medir diferentes ángulos entre los huesos del pie, que nos ayudan a identificar cada uno de los puntos en los que existen desviaciones de la normalidad. En algunos casos puede ser necesario realizar otras pruebas diagnosticas.

En cuanto al tratamiento, los pies cavos moderados o leves, que suelen presentar callosidades plantares y metatarsalgia, deben ser abordados inicialmente de forma conservadora, con plantillas, fisioterapia, etc…

El alargamiento quirúrgico del tendón de Aquiles o del gemelo interno o la Fasciotomia plantar pueden solventar el acortamiento o rigidez de estas estructuras.

La operación de los dedos en garra consiste en el alargamiento o tenotomía de los tendones extensores, y la artroplastia de la articulación interfalángica afectada.

Los pies cavos severos precisan de un abordaje quirúrgico completo que corrija todas y cada una de las causas de la deformidad. En casos avanzados puede ser necesaria la fijación de las articulaciones en la posición más anatómica (triple artrodesis).

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